ä mi Dios

A veces pierdo la fe,
Me ciego por tú presencia,
Por no entender tu existencia
Pues me envuelve tu bondad.
Si estoy bien de tí me olvido
Ni te invoco ni te aprecio,
Perdóname mi Dios por necio
Y por ser un distraido.
Solo acudo a tú presencia
Cuando por mi negligencia
Mis privilegios se agotan,
Cuando me aprietan las botas
Por mi largo caminar.
Cuando me enfermo, o me duele,
Cuando a un abismo me asomo,
Cundo quedo triste y solo,
O pierdo mi libertad.
Mi Dios enséñame ahora
Darte gracias a toda hora
Y compartir en tu seno,
La alegría y la adversidad.
En verdad tú ya lo hiciste,
Nos enseño en tus palabras,
Dar gracias al padre nuestro
Y aceptar su voluntad.









